









El artista otorgó a cada pieza del juego milenario un nuevo semblante y carácter. El peón es un león valiente pero atolondrado. La torre, una torre de asedio con arqueros ocultos en su interior. El caballo, un corcel de guerra torpe que ataca desde la esquina. El alfil, un camaleón astuto de ojos muy abiertos. La dama es de una belleza arrebatadora e impredecible: una peligrosa flor espinosa de un bosque prohibido. Y el rey no tiene prisa: de todos modos, todos los caminos conducen a él.
Boceto → escultura 3D → impresión en fotopolímero → acabado de superficie hasta cinco veces → pintura a mano en dos o tres capas de acrílico → montaje con pasadores de latón. Cada pieza está pintada a mano: no hay dos iguales.