





La pieza en un interior — escena generada





Candy Lady, del planeta Wantland, parece inocente pero reina con poder absoluto: es la encarnación de la adicción más extendida e insuperable, la del azúcar. Pillman la creó a partir de chicles abandonados y envoltorios de caramelos, en el instante de mayor angustia de una asistente de laboratorio a bordo de Potato-1. Candy Lady es como el aire: apenas se la percibe mientras está presente. Llevamos cientos de miles de años enamorándonos de ella.
Boceto → escultura 3D → impresión en fotopolímero → acabado de superficie hasta cinco veces → pintura a mano en dos o tres capas de acrílico → montaje con pasadores de latón. Cada pieza está pintada a mano: no hay dos iguales.